Newsletter Subscribe

Blog & Comments

Arriving Soon

Authors

El Guardián del Planeta Délfico (Spanish Edition)

by Karina Luz on 2018-07-01

«Delfín,
Ya van dos noches que no logro dormir adecuadamente producto de un resfriado que ha afectado mi garganta de modo que el escozor arremete y no dejo de toser. Espero poder dormir hoy, y soñar cosas maravillosas, como el sueño que te voy a narrar a continuación.
Estaba en París con mi madre, y juntas entrábamos a una casa donde se estaba celebrando una reunión de snobs. Yo me aislaba de la muchedumbre y perdía de vista a mamá, mientras se escuchaban alaridos desgarradores provenientes de algún lugar cercano. Eran los gritos de una criatura que me llamaba insistentemente, y, compadecida de su tristeza peculiar, acudí a ella, atravesando pasadizos amarillos decorados con pinturas de artistas muertos. Llegué a una estancia donde me recibió una señorita que fungía de secretaria, y le dije que el monstruo había pedido verme. Ella abrió una reja negra y me invitó a pasar por una serie de pasillos tétricos donde se encontraban las cárceles para criaturas monstruosas. Caminé hacia la pocilga, la cual se encontraba abierta, como si hubiera previsto mi llegada. Entré no sin antes sentir un escalofrío producto del pánico que me invadía, y vi a un ser que me llenó de espanto: tenía un ojo solamente ─en el centro de la cabeza deforme─, blanco como la nieve; su piel amarillenta se derramaba eternamente sobre el cuerpo fofo y lleno de cicatrices atroces; su columbra vertebral se había fusionado con las cadenas que lo aprisionaban. A pesar de estar tan expuesta a ese infrahumano, éste no atinó a hacerme el menor daño, solo me miraba y parecía decirme: «Te quiero». Fue entonces que salí disparaba como un resorte, atravesando pasillos y puertas como bala que rompe el viento. Corría y corría a velocidad que iba en aumento, presa de una repulsión hacia este ser tan extraño que se había enamorado de mí. Podía escuchar sus alaridos desgarradores que me llamaban, pero no me importó, solo quería salir de allí y librarme de toda su carga energética; conforme avanzaba por la ciudad sentía que mi cuerpo iba cambiando, se iba transformando en una bestia salvaje y cuadrúpeda e iba creciendo en volumen de manera acelerada. Podía ver mis patas velludas y blancas, hermosas. Era de noche cuando salí de la casona, pero a medida que iba avanzando y en medio de la transmutación, la noche se iba aclarando, el sol se abría paso como un animal salvaje y formidable. Es entonces que llego a una pendiente de concreto y empiezo a escalarla; a estas alturas yo ya rebaso en tamaño a todos los seres vivos del planeta. De pronto me encuentro en medio del espacio, y soy capaz de vislumbrar el universo entero. En ningún momento dejo de crecer, crezco y crezco hasta que sobrepaso el límite del tamaño mismo, y soy más grande que la Creación...»

Karina Luz, El Guardián del Planeta Délfico

Advertisements